La runfla del Biedma


Ale, Facu, la Tota, Loca, Guillote y los que faltan: Titito, Juancho, Leo, los Gez y Cohen. Pasaron cosas y somos menos. Esta cena fue postergada 2 meses para poder acomodarnos a la única verdad que es la realidad. 


Me enseñaron el lunfa y las calles. Fuimos a jugar al fulbo al “Pozo”, jugábamos con una Pulpo o una Plastibol en la vereda, Pocketers, el Estanciero, siete y medio, todas las fechorías imaginables. Eramos una banda de pibes que seguíamos tocando el timbre, no para hacer "ring raje" sino para juntarnos a pasar las tardes.


Los conocí en 1979 cuando llegué a Buenos Aires (Palermo) y a la Escuela Pública: Carlos María Biedma. Yo venía de un pueblo y de una escuela de monjas y un día aterricé en la gran ciudad. 













Me crié en un bosque, una aldea, luego en un pueblo rodeado de campo y un mar de pastos.


Aparecí en lo que para mí era Disneylandia (Plaza Italia con el Zoológico y La Rural) y se transformó en un laberinto de adoquines, bondis y árboles que crecían de las baldosas y el cemento.


Llegué a la escuela pública, gratuita y obligatoria. Eso significaba comprender una variedad de culturas y orígenes de una diversidad tan heterogénea como pueda imaginarse. 

Sin embargo, en ese crisol había una unidad: todos somos distintos, estaba el tano, el gallego, el moishe, el tucumano, el porteño, el pajuerano, acá en el horno se vamo a encontrar.



Somos producto del barrio, también del cole y de los clubes, desde el más chico hasta el más grande. Villa Malcom, Estrella del Maldonado y, sobre todo: el Eros. Íbamos a las pizzerías de Plaza Italia y Pacífico, fuimos a “asaltos” donde jugábamos a la botellita y verdad o consecuencia, hasta que prendían el Winco y llegaban los lentos.


Fuimos de viaje de egresados a Córdoba, nos tomábamos el 29 para ir a River o al YPF aunque nosotros mismos éramos un club, de hecho fundamos uno: El Ambule. Como dijo Facu con su pluma exquisita: Uno se queda sabiendo que con sólo mirar a cualquiera de ellos hoy los tendría conmigo, espalda con espalda, para lo que llegara a necesitar. Él es sensato y un sufrido hincha de River. Ale tiene un ojo tremendo que usa desde hace años en fotografía, también gallina y mecha corta. Loca es, ante todo, mesurado y alegre un cartero y remador como pocos. Pablo es ubicuo, está en todas partes y al mismo tiempo, por su trabajo no se pierde ningún concierto. La Tota es la franqueza, pasa de reírse estruendosamente a mirarte con cara de asesino serial, un amiguero como ninguno.


El menú: Fideos al Turquito

Saltear en oliva unos champiñones, cuando doran ligeramente agregar puerro picado y cocinar todo hasta dorar de nuevo.

Luego levantar todo el fondo de olla con medio litro de vino blanco (no vale de cajita eh!) y esperar a que evapore el alcohol.

Finalmente, agregar un litro de crema. Sal, pimienta y nuez moscada.

Paralelamente hacer los fideos que más te gusten. Cintas garpan.


Mientras tanto descorchar unos vinos y reirse de uno mismo cómo de costumbre.


Demasiado simple para decir que eso es cocinar, dice Facu, autor de esta proeza.



El menú fue armado la misma mañana, no somos un chat de mamis. Somos un grupo pero no de Whatsapp, somos una barra de amigos de barrio, “la runfla del Biedma” existe: Nació heterogéneo pero con un germen de camaradería que los años volvieron homogéneo. Todos pibes de la misma edad con historias similares de padres grandes, hijos, el laburo, todos “progres”, todos de River. Nos sigue uniendo el barrio y los recuerdos. El tiempo pasa y nos vamos poniendo retro.


Glosario del porteño al neutro:


Runfla: grupo de personas unidas, normalmente gente de mal vivir o despreciable.

Pasaron cosas: Frase del expresidente Macri justificando por qué no había hecho lo prometido.

La única verdad que es la realidad: Frase de Perón denostando a los críticos de su Gobierno.

Adoquines: Calle empedrada de estilo parisino.

Bondi: Bus.

Tano: Italiano en general

Gallego: Español en general

Moishe: Judío ortodoxo o no pero de familia o apellido de ese origen (ruso, paisano etc.)

Tucumano: Nativo de la provincia de Tucumán, Norte de Argentina.

Porteño: Nativo de Buenos Aires.

Pajuerano: de Pa’juera (para afuera). Aquellos que vienen del campo.

Acá en el horno se vamo a encontrar: Frase del tango Cambalache.

Lunfa: Argot de los suburbios de Buenos Aires

Pozo: Así llamábamos a una plaza cercana a los “Bosques de Palermo”

Pulpo y Plastibol: Dos marcas comerciales de pelotas, la primera de goma y la segunda de plástico.

Estanciero: Versión local de Monopolio

Ring Raje: Travesura que consistía en llamar al timbre y salir corriendo (rajar) a esconderse pero sin perder de vista a la puerta para reírnos de quien atendía la puerta cuando descubría que no había nadie.

El más grande: River Plate

Asalto: Fiesta de niños en las que las chicas llevaban cosas de comer y los chicos cosas de beber. Había juegos en grupo y terminaba en un baile.

Winco: Wincofón, marca del tocadiscos que alguien mayor manipulaba para no arruinarle sus vinilos. 








34 - Cinco llaves

 

¿qué somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? Tres preguntas existenciales a las que yo, hace un tiempo le agregué otra: ¿qué cenamos hoy?. En fin, a veces uno tiene momentos de epifanía, momentos Eureka. Todo tiene sentido, todo cuadra y todo está bien. Esta cena de los martes (transcurrida en un sábado) unió todo. 


Hace unos días, ordenando mi buhardilla encontré un tesoro: 5 llaves antiguas que me regaló mi madre. Son rústicas y enormes, medievales. Las puse en la mesada y noté que ella tiene 5 nietos. Mi madre las trajo de España en barco, en un baúl. Y un día me las regaló. Yo sentí que no eran para mí, que era su legado, coincide con lo que sus 5 nietos tienen de ella, sus gestos, expresiones y los más Sanz, su nariz.

Como algunos somos tiquismiquis con la comida, pensé en una cena en la que cada quien hiciera lo que quisiera: brusquetas con lo que le quieras poner encima. 
Como Rodri es el gastronómico de la casa le consulté. Me dio la lista de ingredientes como manda el reglamento de Las cenas de los martes. Pero no. Era una lista de sugerencias y yo entendí que era todo. 

- Capresse
- ⁠Tortilla de papa
- ⁠Palta y queso crema
- ⁠Jamón crudo y manteca
- ⁠Rúcula y tomate (pueden ser secos)
- ⁠Humus
- ⁠Morrones en conserva y mascarpone 
- ⁠Hongos y cebolla caramelizada

Somos charlatanes. Y mucho. Uno dice algo y no termina más la charla. Uno dice: dame el pan, del negro (queriendo decir ese pan negro) y la otra dice, ¿lo hizo el negro?. Yo, tratando de explicar algo digo: “cabeceando semáforos”, ¿qué habré querido decir?. Otro quiere limar una llave, el otro mira el partido de Argentina-Honduras en el celular. 


Cinco nietos, cinco llaves, un legado, herencia, tradición. Tuve la fortuna de que se alinearan los planetas y tenerlos en casa. 

Rodri se hizo cargo del tema de la cebolla con hongos, también de hornear los panes. No sé quién de la palta. Yo ya tenía el jamón crudo, la mozzarella, los pimientos asados, humus y lo demás. 


Hace un año volví a la casita que aparece en la portada  del blog. Núñez es mi lugar en el mundo. Cuando vivía en un pueblo ya era de River. Cuando llegué a Buenos Aires mis compañeros de colegio de Palermo me llevaron al club (la proxima entrada será con ellos). Es un barrio/pueblo. Donde vivo las casas son bajas y conozco el nombre de los vecinos, hasta el nombre de los perros de los vecinos. Acá se charla con el policía de la esquina, te prestan la escalera, una manguera o les das tu llave por si te quedás afuera alguna vez, hay confianza. 


No hay sefies, para mí son un poco como la invención de Morel. Pero sí hay algunas pocas fotos ilustrativas, sobre todo de lo mucho que nos parecemos.

¿Qué somos? Familia. ¿De dónde venimos? De los barcos. ¿A dónde vamos? A dejar un legado para los otros. ¿Qué cenamos? Brusquetas.

Rodrigo, Gonzalo, Helena, Tomás y Micaela. Muchas gracias por ser y estar. Hijines y sobrinitos, los adoro.






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