32 - Elio (Daniel) Puntieri.


No recordaba de dónde lo conocía a este pibe. Nótese que hoy voy a escribir en porteño profundo, porque si hay un porteño ese es Elio. Orgulloso nieto de inmigrantes italianos, Elio es “la Biblia y el calefón”. Elio, criado en el epicentro de Buenos Aires, que no dañó a nadie de casualidad cuando de niño arrojaba adornos desde un piso 12 en Acoyte y Rivadavia, es la porteñidad.
Creador de la frase: “Preguntale a Nacho porque si no lo sabe lo inventa”, un tipo extraordinariamente creativo de los que hay pocos en el mundo. Creativo en general, publicitario en particular.

Aprendí mucho de Buenos Aires con Elio, porque yo, metido en mi mundo de Palermo no tenía mucha idea de lo que pasaba afuera.

Elio era (ya no) un tipo sin sonrisa pero con risa. Esos tipos que no hablan hasta que dicen y cuando lo hacen es una carcajada segura. Nunca desperdicia palabras, todo tiene otro sentido, siempre es agudo, mordaz. Hoy es un tipo abierto y sin mordaza, dice lo que piensa y  (la novedad) lo que siente. Es sentarse y empezar a reír de sus ocurrencias, pero sobre todo de su enorme anecdotario familiar.

Menú Ceviche de lenguado, cebollas coloradas, limones, naranjas, cilantro no porque lo odio, camarones,  pepinos,  morrón y ajo.

Llegó bastante puntual, supongo que porque era Mardi gras (martes de carnaval) yo previamente había comprado los ingredientes en el Barrio Chino, un gentío infernal por carnaval y porque además era Año nuevo chino. Cometí el error de comprar un vino blanco ¿no se supone que el pescado se acompaña con vino blanco? Bueno, no… - el vino blanco no es vino, me dijo. Por suerte el había traído un vinazo: Cuvelier los Andes 2012.

Casi no me dejó hacer nada y lo poco que hice lo corrigió, la forma en la que había cortado las cebollas. Nos contó sus anécdotas y nos hizo reír a carcajadas. Había olvidado su paso por Bariloche. Olvidé sacarle fotos a él y al ceviche… cosas que pasan cuando te juntás con Elio y escuchás sus cuentos.

Es redactor publicitario (esos creativos que laburan poco) creo que estábamos en Tonal (una agencia de publicidad) y el tipo fue a una entrevista con Ojeda con su caja de madera cerrada con cadenas y candados. Consiguió un laburo pero nos llamó a Leo y a mí. Empezamos a hacer lo mismo, trabajar a medio tiempo en la agencia que llevaba la comunicación de ESPN. Después todos nos mudamos a allá. Hicimos cosas inconfesables en “Había una vez” (campañas para Menem) pero ya prescribieron, me parece.

Elio es para mí uno de esos amigos que son los hermanos que se eligen. Creo que él invento el concepto de amigo que aún sostengo: Sentís que si tuvieras un problema a las 4 de la mañana, podés llamarlo y viene o venite, es igual, son los que sabés que están, los incondicionales.

Todo tiene que ver con todo

Elio, hincha de Ferro, verdolaga y de la locomotora del Oeste, tiene una pluma exquisita. Ustedes no saben cuanto. Tiene una prosa muuuy Edgar Alan. Nadie sabe por qué no editó su libro, nos lo debe, pero tuvo un Blog en que nos deleitaba a todos con su estilo de Novela negra policial. Por él conocí a Philip Marlowe, un parsonaje oscuro de Raymond Chandler que era su inspiración, jamás leí un libro de él, pero me quemó la cabeza por años con sus historias.

Hoy me entero de que sí, que escribió el maldito libro y que en breve estará entre nosotros. Ya sabremos de qué se trata, seguramente un policial misterioso e intrincado como Elio(t) es. Le advertí que si no me toca a mí diseñar su tapa va a tener que escribir otra novela policial, donde la víctima será él.

Tiempo después de separarnos porque no quiso laburar en ESPN, nos juntábamos en Tancat (una tasca catalana) a comer tortilla española y otras delicias, me parece que una vez por mes, y nos poníamos al día. La última fue con Leo en su departamento frente a Ferro, es extraño como después de tantos años seguimos siendo los mismos.

Así era el ceviche, pero olvidé tomarle foto...
Elio es un poco amargo... primero porque es hincha de Ferro, después porque le gusta Tom Waits (o como se escriba) después, porque le gusta serlo. Es crítico, agudo, punzante, inteligente, juicioso, a veces clarividente. Pero tiene un corazón que yo no conocía: sus hijos.  Al primero lo llamó Dante, me extrañó que no lo llamara Timoteo.  A la segunda Olivia, nombres memorables, como él.

Una de las anécdotas, por poner un ejemplo es que cuando era chico, cuando todavía no sabía caminar descubrió que el solito podía hacer andar al cochecito. Alguien de la familia lo filmó y lo usó en un comercial de Mercedes Benz! ¿Increíble? Con Elio pasan esas cosas.


M.B.PEDALES-MPEG-1 from Elio Puntieri on Vimeo.


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31 - Gonzalo Pellet Lastra

Gonzalo debió haber sido mi amigo desde hace 20 años, cuando lo conocí en algún cumpleaños de Mateo y cuando fundaban el estudio de arquitectura donde ahora felizmente trabajo. Pero no ocurrió.

Lo que ocurrió es que 15 años después, recalé en su estudio de arquitectura IMA Architects que comparte con Mateo para hacer trabajos esporádicos a pedido y me volví a encontrar con él: mezcla rara de un tipo de paciencia infinita, concentración y sonrisa permanente. Así que ayer, lo declaré oficialmente mi amigo.

La capacidad de Gonzalo de concentrarse y hacer arduas tareas, es increíble. Compartimos lo sigiloso, nunca se está seguro de cuando llegó, si está o si se fue. Muy Pellet el toque Ninja de desaparecer. – ¿Y Gonzalo?. Se fue, está abajo, no sé.
Tuve hace años el enorme orgullo de diseñar la tapa de uno de los libros de su padre, Arturo. Librazo que estuvo expuesto en ferias como la de Frankfurt, pero el autor dice que si llegó hasta allí fue por la tapa… ok, muy Pellet Lastra todo, un grande.

Trabaja de lo que te gusta y no tendrás que volver a trabajar.

Gonzalo, aunque es un arquitecto experimentado con más de 200 obras en su haber, es cariñoso y tranquilo. Te saluda con un abrazo, un mimo, una sonrisa. Se detiene a preguntarte cómo estás. Un distinto. Prefiere diseñar a mano y sus dibujos son asombrosos. Familiero y amiguero mal. Un disfrutador de la vida, de su familia, los deportes y el trabajo. Evita y enseña a evitar el stress.
Tocando el cuatro venezolano
Hace ya muchos años, su espíritu libre lo llevó a Venezuela de aventuras, pasó allá una temporada y conoció sus costumbres y su gastronomía. Era de esperar que eligiera en casa comer arepas.  En eso estamos, pero le toca hacerlas a el por primera vez.

Hay arepas de muchos colores y sabores, pero las que me gustan a mi se llaman “dominó”: rellenas de caraotas y queso amarillo rallado. Ese queso no existe en Buenos Aires, pero el sardo fresco es una buena alternativa porque es igual de salado.

Las caraotas (porotos negros) tienen su rito aparte, hay que “escogerlas” puñado a puñado y elegirlas. Hay que eliminar piedras, si las hubiere, las partidas o las que no tienen el color deseado negro, las hay marroncitas. Luego a ponerlas en remojo para el día siguiente. Así que me puse el domingo a adelantar esa tareita artesanal. Le encantaron por suerte.
Gon es un trabajador incasable y maratónico que compensa con su gusto por el “kite”: mezcla te parapente con ski acuático. Tal es así que llegó tarde y todavía seguía hablando de trabajo por el celular, por suerte pudo desconectarse.

Esperamos que Alé llegara para que nos ayude con las arepas: tortitas de harina de maíz conocida como PAN. Es la comida más popular y tradicional de Venezuela. Al llegar Alé lo puso a trabajar: Hacer la mezcla de harina agua y sal y ponerse a hacer los bollos de masa. No le fue bien y en lo que él se demoró en hacer una, Alé hizo todas las demás. De ahí al horno unos minutos. El rallador de queso oficial de la casa es Diego así que le pedimos dedicarse a la tarea.

Menú: Arepas dominó, rellenas de caraotas (porotos negros) y queso sardo fresco con música de 4cuatro interpretada por Alé y Gonzalo.

Hablamos de aquel viaje a Venezuela, de sus antepasados Pellet-Lastra y de la vida en general. Nos divertimos explorando los planos antiguos de la Ciudad de Buenos Aires que tengo en casa.

Gonzalo es siempre cordial y afectuoso incluso con clientes y, lo más difícil, con proveedores a los que a veces hay que reclamarle con firmeza para que cumplan plazos y calidades. Siempre tiene una sonrisa, un modo calmo, un humor sin ironía. Gonzalo es el compañero de trabajo ideal, y si resulta ser tu jefe, mucho mejor.




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30 – Padma (Sylvia Briceño Aranguren)

Aunque Padma tiene mundo, tiene mucho más que eso tiene SU mundo.  Para mí, que estoy en las antípodas de su pensamiento, resulta un misterio. Su mundo es profundamente espiritual, de energías y significados ocultos para mí.

Todavía no decidimos cómo nos conocimos, pero debo reconocer que es como si nos conociéramos desde siempre o de otra vida (si eso existe). Lo que sí recordamos fue aquellos días que pasamos en su lugar en este mudo terrenal: Bejuma. Un pequeño pueblo rural en el que ella tiene una hermosa casa solariega con un increíble jardín. Allí (mientras se podía) organizaba encuentros de personas de orígenes y personalidades completamente distintas.

Así fue que la visitamos con Alé y mi hija Helena en aquel viaje a Venezuela. En la casa, en ese momento, había un escultor afamado con sus dos hijas, una de ellas tocaba el chelo. Un cocinero que buscaba sus ingredientes en el jardín de la casa con su mujer chocolatera de Paria, su bebé de días y su niño de 5 añitos. ¡Hasta un Chamán había! Así que con esta mezcla variopinta hicimos diversas actividades como ritos, fuegos y ¡fuimos los alumnos de la primera clase de Biodanza de Padma!

Preparé los ingredientes de la ensalada: Dos clases de lechuga, zanahoria, pepino, radicheta, rúcula, tomatitos cherry cortados al medio y palta. Mientras Alé tocaba el cuatro Padma rehogó champiñones que mezcló con cebolla sofrita a los que le agregó una salsa blanca (bechamel) y un toque de champagne para el relleno de los creps que luego haría Alé.

Los creps quedaron espectaculares, sobre todo el toque ese del champagne. Para la ensalada hizo una vinagreta de salsa de soja, aceite de oliva, mostaza, ajo y sésamo tostado.

¿Para qué resumir si tenemos tiempo para contarte toda la historia?

Padma es generosa en los detalles, no titula ni resume, cada una de sus divertidas anécdotas es narrada minuciosamente, así que es difícil interrumpirla para preguntarle algo, pero como no suele saltarse ninguna parte, es innecesario, tarde o temprano dirá lo que uno quería que explicara mejor.

La conversación transcurrió como siempre, con alegría y con sus anécdotas increíbles como el extraño caso de su nombre y el del nombre de su hija: Suria. Su carrera de productora abducida de programas y documentales de HBO la trajo a Buenos Aires hace años, así que cuando decidió mudarse a acá ya conocía el paño. También vino su hija Suria (que ya tendrá su cena aparte). compartimos con ella y su madre una relación de mucho cariño y discusiones apasionadas (como el día en que me emperré en denostar al ukelele porque pensaba que el cuatro era mejor. Ya pienso distinto así que no volveremos a discutir... de eso).

Menú: Creppes de champiñones al champagne y ensalada de hojas con tomatitos, vino tinto y lo que quedó del champagne para un brindis por mi cumpleaños.

Las cosas siempre son inesperadas con Padma, uno nunca sabe qué nuevo proyecto, qué nueva aventura planea. Siempre es divertida alegre y con entusiasmo inusual. A su alrededor las cosas se vuelven mágicas y sorprendentes, adquieren nuevos significados y sentidos. Aunque pensamos absolutamente distinto de casi todo, ella es completamente espiritual y yo muy escéptico, nos ponemos de acuerdo en lo fundamental: La capacidad humana de agregar valor, de cambiarse para cambiar al mundo y hacerlo un lugar mejor. 

Acabo de entrar a Facebock para buscar la foto de Bejuma y Voilá! del 31 de Enero de 2013! Exactamente 5 años atrás. Sólo con padma pasan esas "casualidades"




Esta es Padma, mi amiga de siempre que conocí hace 5 años. Si alguno de ustedes está interesado en vivir una experiencia emocionante les recomiendo acudir a sus conmovedoras clases de Biodanza, son como Padma, inesperadas, alegres e intensas y… uno nunca es igual después de conocerlas. 

Si estás interesado en la Biodanza o aprovechar su basta experiencia en producción audiovisual contactarse con ella  acá

29 - Carlitos Mariani

No voy a despedirme
Hoy Carlos, Carlitos, Charles se despidió de nosotros, pero yo no. No pienso hacerlo. Pocas personas uno encuentra en la vida que hayan enseñado tanto sobre eso mismo: la vida. Sé que no soy el único, somos legión, pero déjenme sentir especial esta vez. Charles era mi amigo y con orgullo pude comprobar que le devolví un poco de todo lo que él nos daba a diario.

Nuestras cenas, nuestras charlas intramuros en ESPN, nuestros after-office. Johnnie Walker, un amigo en común, sabe de nuestras confidencias. Carlos no era una persona más. Toparse con él era experimentar en primera persona una gran cantidad de valores que la mayoría apenas conoce de nombre: honestidad, sinceridad, cultura, amor a la vida y los detalles, el culto a la amistad, generosidad, desapego, obstinación por sus valores, la familia, sus amores, sus hijos y nietos. Nunca, después de mi padre, quise parecerme tanto a alguien. Un ejemplo para mí. Idolo de mi hijo, aunque se conocían y valoraban era más por lo que yo les conté de ellos.

Hoy lo vi por última vez en esta (mi)vida, recordé canciones en francés, el Cavernet Sauvignon, vino que en él no era evasión sino reencontrarse con lo mejor de una persona que a andado tanto, que dio todo lo que tenía y no se quedó con nada. Sólo un poco de aceptar la devolución de tantos favores. Carlitos fue grande. Amigo íntimo de mi ídolo Hugo Casares. Gracias a él conocí su mejor obra: su familia. Sus hijos y Sofía. Grandes personas a su imagen y semejanza de los que siento orgullo de conocer y compartir un poco de mi vida.

Fui amigo de Carlos Mariani, pronto nos encontraremos, espero tener su tranquilidad en ese momento: haber sido fiel a nuestros valores, o no me admitirá en su mesa muy poblada de buenos amigos, Carlos, quiero decir Smowing con Casares al menos una vez!

Contaré una infidencia: me quedé en la calle a esperar. Su hijo mayor (Ale) hablaba con el portero y le contaba de la difícil tarea de comunicar su partida a su larga lista de amigos: Lo menos que le dijeron es que no estando Carlos, cualquiera de ellos ofrecía su amistad. “no estando Carlos contá conmigo como padre”. No hay mayor homenaje, no hay nada más que decir, todos pensamos igual, los que gozamos de su amistad.

Hoy espero el primer granizo para llenar mi vaso de hielo y regarlo con ayuda de Johnnie. Esta es tu cena, de lunes, martes o cuando quieras, ya no tenemos calendario, nos vemos pronto amigo.

28 - Nuni

Nuni no tiene segundo nombre, su Inés es una simple formalidad.

Es decididamente ella. Personalidad plena, tranquilamente ella. Decisión y dulzura a la vez, quizá pueda explicarlo, lo intentaré.

Inés tiene un talante osado, esa osadía curiosa. No ve, mira, no oye, escucha. Nuni toma nota en silencio hasta que dice (no habla, dice). Cuando dice es sentencia, precisión nítida de lo que piensa.
Por poner un ejemplo, no acordamos mucho de este martes hasta 3 horas antes, pero ella sabía qué cocinar y como. Apenas habíamos acordado en “mejicano”

Se plantó en la cocina como experta que resultó ser, con esto quiero decir, a dos fuegos.
Pollo en uno, carne molida en otro, dos recetas a la vez y con una soltura de Chef. Nos decía qué hacer y como picar la cebolla para cada cosa, una para el pollo, otra para la salsa y nada para la carne.
Sentarnos a comer fue, de verdad, un alivio. La actividad que puso en la cocina era industriosa. Seis manos poniendo, sacando, ordenando, limpiando, sirviendo, seis manos en permanente acción, pero Nuni no dice “sacalo” ella opta por el “ya hay que sacarlo” o el más Elordi “yo lo sacaría”, un Tubert diría: “yo ya lo hubiese sacado”, sutilezas.

Inés, quizá no lo sepa fué mi primer bebé. Un día Irene me hizo la escena: - teneme, dijo. Y puso en mis brazos a una criatura diminuta con ojos chinos. Fué el primer bebé que tuve en brazos. Su madre me dijo luego - para que te vayas acostumbrando a la idea. Meses después llegué a su casa la tomé en brazos y tocó mi barba, me dijo en sus primeras palabras a mí: - Guaguau. Para ella, pelos en la cara era “perro” así que por mucho tiempo tuvo un tío canino.

Llegué a casa con diez bolsas pensando en que era tarde, pero ella ya estaba allí, cuando abrí la puerta ya conocía todo (tampoco es mucho recorrido)
Pronto nos pusimos a trabajar en sus recetas mejicanas de pollo y carne. Cada una con sus bemoles. Hablando de bemoles y sostenidos, es menester decir que mi sobrinita es un genio de la música. Es natural, espontáneamente musical. Sobra que explique que toca el vals de Amélie mejor que Tiersen o el saxo o que enseñe música a niños que apenas entienden el ritmo.

- Rodrigo! picá la cebolla finita para esto, gruesa para eso. El pollo en cubitos, la palta así, el tomate más chico, Nacho: aceite de girasol acá, prendeme esa hornalla, mucha pimienta en la salsa de queso blanco.
Inés, como habrán leído, es de una dulzura decidida. Piensa mucho, con lo cual tiene muchos silencios, hasta que dice. Cuando habla es sentenciosa, no es una opinión espontánea, no... de ninguna manera, Nuni no es es espontánea. Lo pensó mil veces y te conviene haber estudiado el tema porque te refuta con un simple “no es verdad” que ya pensó desde mil ángulos diferentes. El problema con ella, ya lo anticipé, es que es sensible e inteligente a la vez. Eso se llama LUCIDEZ. Eso es! Lúcida.

El pollo quedó tan bien que ni el recuerdo dejamos. La carne con champignones era espectacular. Con Rodri nos mirábamos preguntándonos de dónde había sacado todos estos saberes... ruesulta que es que su novio comparte con ella la curiosidad culinaria.

Resulta que Andrés es hijo de la hermana de una amiga que es la mamá de una compañera de la primaria y por eso lo conoció y ahora Andrés llamó y estaba con nosotros... clarísimo, ¿no?
Cenamos tan rico que se nos pasó el tiempo, ese tiempo en que el madrugador de mi hijo dijo “buenas noches” y nosotros exploramos el iPod de ella buscando novedades. La noche se nos hizo tan corta que nos sorprendió la madrugada hablando de radiotaxis.

Menú: Burritos de pollo y carne, nachos y salsas. Música variada random. Coca Fernet y Sprite.

 Casi ni hablé de ella asta acá. Les cuento, es una dulzura. Tiene una manera de ser que contagia tranquilidad, hasta que se le pone por delante la decisión y lo hace. Hace que hagan. Luego vuelve a su estado meditativo en el que es capaz de estar días leyendo.

Savater decía que leer es vivir las vidas de otros, con lo cual Nuni nos lleva varias vidas de ventaja. Ahora me entero que estudia lo que es una de sus vocaciones: letras. Qué será de su música? lo sabremos otro martes o miércoles de estos, no se nos escapará otra vez. Porque tiene dos padres adorados por mi* que nos darán cuenta de ello.

Nuni es de esas personas de las que no necesitas estar al tanto permanentemente. Vive en su tiempo que no es el tuyo, vive en su planeta que no es el tuyo. Su respuesta al cómo estás es "bien" y a uno le cuesta asumir que es verdad. Nuni fluye y esa, la primera bebé que alcé en mis brazos es así: alegre, curiosa, inteligente, linda y tenaz, cosas que envidio de ella... sin contar su iPod Touch.

(*) Espero presentárselos un día).


27. Juanadolfo (todojunto) Riera


Siendo 25 de mayo, mientras la argentinidad festejaba el bicentenario de cierta revolución que nunca ocurrió, lo que a mí sí se me ocurrió fué celebrar mi pasado colonial. No me culpen, soy hijo de españolísimos padres nunca bajados del todo del barco. 

Algo extraño pasa con mis recuerdos de mi más temprana infancia: me acuerdo de demasiadas cosas. A los cuatro o cinco años mi familia se mudó del lugar en que vivíamos y dejamos de ver a aquella gente, sin embargo recuerdo a muchísimos de ellos, recuerdo los lugares, los olores, colores (incluso sabores) de aquella “Colonia Ricardo Gutiérrez” en la que vivíamos.

Intento describir rápidamente aquello para que Ud. lector no se aburra en detalles: Era un conjunto de hogares de menores (huerfanos o de familias con problemas) en los que vivían, estudiaban y aprendían oficios. Para sostenerlo  había una pequeña aldea con todo lo que necesitaba, un teatro del tamaño y calidad del Cervantes, un polideportivo, panadería, matadero, carnicería, taller de alfarería, usina eléctrica, vivero, iglesia piletas de natación, un arroyo. Los empleados, que eran muchos, tenían sus casas allí y vivían con sus familias integrando la población estable de esta pequeña aldea. Además había campos que se cultivaban, huerta etc.
Por una razón que desconozco, muchos de los empleados eran españoles y habían llegado en el año 1960, mis padres con ellos. Así formábamos una comunidad de padres españoles a la que se iban agregando hijos argentinos como yo.

Recordar el pasado no lo trae hasta aquí, te lleva a él.
Ni la sorpresa de los tostones ni el Nestea venezolanos desviaron el hilo de los recuerdos. El lugar era idílico, vivíamos junto a un bosque cerrado con un “castillo” que en otros tiempos había sido una estancia y un parque con una variedad insólita de plantas y árboles. Los niños jugábamos entre comadrejas, grutas artificiales con fuentes escondidas en la maleza, un colectivo abandonado hacía de refugio, los lagartos se corrían a pocos pasos de llegar a ellos por el sendero, fabricábamos cosas, nos trepábamos a todo y Juanadolfo tenía un lugar ideal para sus excéntricas actividades como pescar tortugas o disparar las armas que él mismo fabricaba.
Anoche hablábamos de eso, de lo que para mí fue una infancia feliz, donde nuestros padres se reunían siempre a jugar a las cartas, cantar canciones de su tierra y coleccionar anécdotas que luego serían la columna vertebral de nuestro folklore familiar.

Menú: Choripanes marcospacenses, ensalada Madalena, Bondiola juanadolfa, papas fritas ringas y Luigi Bosca Merlot 2007, sellado con Arroz con leche colonial y Ella morcilla.

Juanadolfo llegó con Lili, su mujer. Los dos sonrientes y cargados de sorpresas. Los prometidos chorizos marcospacences, pero además un par de vinazos y... un cuchillo de regalo! yo pensé que el creía que yo no tenía en casa y lo trajo para hacer el asado, pero no, era para mí!
Juan, Juana, Juanadolfo, Juan Adolfo, es gracioso aunque no se lo proponga, capaz de contar cómo casi mata a Pepe, su padre, con un artilugio explosivo, o su historia excentrica y creativa. Sus maquetas, sus aviones de aeromodelismo. Lo increíble es que Lili lo aguanta así como es, se ríen de sus locuras.
Claro, a los cuatro años yo no tuve tiempo de desarrollar mi capacidad de hacer tanto lío, fueron mis hermanos quienes casi incendian el bosque y los que construyeron cabañas de chapa, yo me limitaba a coleccionar cicatrices y ver las barbaridades de aquellos salvajes. 

Anoche recordábamos mientras Rodrigo y Marcelo miraban azorados por el relato de aquellas proezas mientras Juanadolfo, Lili y Rodrigo hacían el asadito en el “chulengo” nuevo.
Luego de atiborrarnos de sabores de asado, ensalada, papas fritas vino el postre de Mada: Arroz con leche. Típico sabor de aquellos tiempos. 

Es maravilloso comprobar que aquel Juanadolfo, Mada y todos aquellos que compartimos ese paraiso aún lo llevemos con nosotros. Nuestros padres construyeron una familia grande para ellos y sus hijos, a falta de primos, tíos y abuelos teníamos a los Riera, los Delgado, Parra, Pisonero y muchos más, teníamos gallinero, bosque, amigos, salidas, sabores típicos españoles en medio de un lugar tan raro que no acabaría de describir en cien miércoles.
Ya estamos grandes, algunos ya no están, pero de todos guardamos aquel recuerdo feliz. Que no era de vecinos sino de la gran familia que seguimos siendo.