Lo conocí a partir de Carlos, su padre. Compartimos una temporada en ESPN y pronto pasó a integrar las cenas de “Les chevaliers de la table ronde”. Luego, siguiendo su instinto migratorio, partió hacia sus propias aventuras: “One Over” “Fly cast America” etc. Conociendo su gusto por los salmónidos en general y por la pesca en particular, no es de extrañar que admire las vidas de aquellos que nadan contra la corriente y que son su fuente de inspiración permanente. Fran: Tremendo amigazo. Amante de la naturaleza e incansable en la aventura de disfrutar la vida.
Pez de mar y de río.
Pasamos en un taxi sin escalas de el Hotel Alvear al barrio chino: de uno de los lugares más elegantes de la ciudad al bullicioso mercado lleno de colores y olores. En la pescadería donde abundaban ejemplares de nombres impronunciables, eligió un lenguado pequeño que fue fileteado con maestría por el pescadero. Unas limas, camarones crudos, mango, ciboulette y poco más.
El menú: Un “dip” de papas fritas y galletas con queso blanco y ciboulette. Entrada de langostinos y Cebiche de lenguado y mango. Quilmes del almacén de Osvaldo y Marcus Merlot. Todo aromatizado con U2.
Sobre el final llegó Juli, su mujer, a la que él le enseñó la casa, se llevaron el cuadro del pescador que terminé en Córdoba para llevarlo otra vez a 100 metros de donde lo empecé en Recoleta.