- Sos el mejor papá del mundo.
- Bueno... soy tu único papá.
- No, de todos los papás del mundo.
No le gustan las indirectas, es frontal y así como es alegre y su sonrisa es capaz de iluminar un feo departamento verde, también dice con precisión lo que siente y lo que no le gusta, lo tiene clarísimo y lo dice. Es sincera y exige lo mismo a los demás. Aún así, aunque ya es casi una señorita, para mí sigue siendo mi bebé y la llevaré aúpa mientras pueda.
Miqui es una personita encantadora, llena de energía, divertida. Siempre a los saltitos, siempre bailando. Recién a los 3 años empezó de a poco a apoyar los talones, hasta ese momento iba a los saltitos por el largo pasillo de su casa cantando. Yo le decía “mi pulguita” por esa razón. Y “bombón de pimienta” por lo dulce y llena de brío.
Hablamos de sus gustos y de su Facebook. Quise saber qué hacía con él, que cosas leía. Y resulta que es una niña, se divierte y no le interesan las cosas de los grandes ni pierde tiempo en leer lo que escriban los que ella no conoce. Prometí hacerme una mascota y una pecera para compartir con ella también esos juegos. Pronto, al ritmo del jazz, tomó el sombrero de Alé y me mostró la coreografía de All That Jazz que bailará mañana en el acto de fin de curso.
Menú: "Dedos de bruja" (salchichas con almendras) con puré rojo de papas y pistachos y "ojos de monstruo" (huevos de codorniz con aceituna). Golosinas chinas y Phill Collins Jazz Band de añadidura.
Quienes me conocen ya están hartos de escucharme hablar de Miqui, de mi orgullo al verla bailar, competir, actuar, divertirse. Contar sus ocurrencias, mostrar sus dibujos. Siempre nos encontramos para hacer algo, pintar, jugar, leer, inventar, reírnos, hacer el ridículo. Estamos bien juntos, nos hacemos bien, nos alegramos juntos, nos inspiramos, aprendemos. Y estoy seguro de que siempre seguiremos así como anoche: buscándonos, encontrándonos, haciendo alguna cosa rara, caminando de la mano, sonriendo por la vida.
Su canción favorita :)